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Dinópolis presenta dos nuevos cocodrilos de Ariño
Hallan partes blandas fosilizadas en los insectos en ámbar de San Just
Descubren nuevos fósiles marinos en Zaragoza
El 'Tiranosaurio rex' de Teruel
El dinosaurio más pequeño era un carnívoro con un tamaño menor que el de un gato
Paleontólogos de Zaragoza descubren restos de tres dinosaurios fosilizados en el Maestrazgo

 


Hallan partes blandas fosilizadas en los insectos en ámbar de San Just, dentro del término municipal de Escucha (Teruel)

Científicos españoles han hallado partes blandas fosilizadas en los insectos en ámbar de la era de los dinosaurios encontrados hace dos veranos en el yacimiento de San Just, en la provincia de Teruel. El descubrimiento ha sido posible tras someter a estudio el ámbar en el sincrotrón de Grenoble (Francia), el acelerador de partículas que funciona como un gigantesco microscopio mil veces más potente que uno electrónico.

Los investigadores han encontrado atrapados en el ámbar de San Just alrededor de 130 ejemplares de insectos y arácnidos de hace unos 115 millones de años, todos ellos con un grado de conservación muy bueno, bastantes de los cuales son géneros y especies nuevas.

Xavier Delclós, del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona, ha destacado que gracias al sincrotrón “hemos podido ver cómo algunos ejemplares de San Just conservan partes blandas momificadas de la musculatura”, lo que permitirá hacer novedosas aportaciones sobre la evolución de los insectos y conocer mejor cómo eran los ecosistemas en el Cretácico.

El interés reside en que se trata de un grupo de organismos que no fosilizan, por lo que los hallazgos que están apareciendo en el yacimiento de San Just son de gran importancia para el conocimiento científico, al igual que los que se están encontrando en los afloramientos de Peñacerrada, en Álava, y El Soplao, en Cantabria, que investigan el mismo equipo.

Delclós explicó que los nuevos ejemplares encontrados en la excavación de hace dos veranos se espera que arrojen también resultados muy interesantes que serán publicados próximamente.

Señaló al respecto que de los alrededor de 130 insectos y arácnidos encontrados en San Just, “algunos de ellos son muy interesantes y todos se depositarán en el Museo Paleontológico de Dinópolis cuando finalice el estudio que estamos realizando”.

Todo el material de San Just procede de la excavación que se hizo a principios del verano de 2007 con la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, y que contó con financiación de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y Caja Rural de Teruel. Además de Delclós, son codirectores de la excavación el director de la Fundación Dinópolis, Luis Alcalá, y Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España.

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Descubren nuevos fósiles marinos en Zaragoza

Las criaturas de los mares están rodeadas de misterio. Y si hablamos de aquellas que poblaron los mares de la antigüedad el interés aumenta por su desconocimiento.

Recientemente un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza encontró dos nuevos fósiles de equinodermos del Cámbrico. Al parecer, estos invertebrados poblaron los mares que cubrían el yacimiento de Murero (Zaragoza) hace 510 millones de años.

Las dos nuevas especies se han bautizado como Gogia parsleyi, y Gogia sp, esta última aún se encuentra en estudio.

Se trata de dos equinodermos (un taxón que incluye erizos y estrellas de mar) de la clase eocrinoidea y se encuentran en un estado de conservación excelente. Cabe destacar que esta clase se extinguió, y que sus fósiles son extremadamente raros en el Cámbrico de todo el mundo. Además, los hallados en Murero son de los primeros eocrinoideos del registro fósil. De hecho, esperan conseguir nuevos datos sobre la explosión de diversidad biológica que tuvo lugar durante este periodo. Según los investigadores, son una ayuda "imprescindible" para reconstruir la vida de los antiguos mares de Murero.

Los restos presentan una anatomía única. Su característica más sobresaliente era una enorme corona de brazos flexibles dispuestos hacia arriba para captar partículas alimenticias y llevarlas hacia la boca, situada a su vez en el centro de un cuerpo globoso y lleno de poros destinados a la respiración.

Vivían en fondos fangosos y para no hundirse se fijaban a trozos de trilobites. De ahí que no sea extraño que su descubrimiento haya sido en Murero, ya que este yacimiento es conocido internacionalmente como "la Capilla Sixtina de los trilobites" por su excepcional fosilización, enorme abundancia de especímenes y el alto número de especies encontradas de estos artrópodos primitivos extintos. Además, fue el primer yacimiento paleontológico en ser declarado Bien de Interés Cultural en España (en el año 1997). Fuente. elmundo.es

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El 'Tiranosaurio rex' de Teruel

Descubierto el diente de un gran dinosaurio carnívoro en el yacimiento turolense, el animal medía nueve metros de largo y pesaba unas seis toneladas. El hallazgo confirma la riqueza paleontológica de la provincia aragonesa.
Teniendo en cuenta las espectaculares dimensiones del fósil, se calcula que el animal medía unos nueve metros de largo y pesaba unas seis toneladas. En su época, hace aproximadamente 145 millones de años, debía ser un depredador casi tan temible como el mítico Tiranosaurio rex.
Más información: www.elmundo.es

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Paleontólogos de Zaragoza descubren restos de tres dinosaurios fosilizados en el Maestrazgo.

Restos de varios esqueletos fosilizados de dinosaurios vieron la luz esta semana en las proximidades de Ladruñán, un barrio pedáneo de Castellote, en la comarca del Maestrazgo. El primer día de excavación surgió la mandíbula de un reptil herbívoro y jornada a jornada fueron apareciendo más restos fósiles como vértebras o dientes de varios ejemplares de dinosaurios carnívoros. Se cree que podrían tener unos 120 millones de años.

El esfuerzo dio resultado, y después de que una máquina excavadora quitase casi medio metro de tierra vegetal de la superficie, los débiles rayos del sol de otoño en el Maestrazgo rozaron por vez primera los huesos fósiles de la mandíbula -de unos cincuenta centímetros de longitud- de un dinosaurio herbívoro ornitópodo (dotados de pies con tres dedos como las aves) enterrado desde el Cretácico Inferior (hace 120 millones de años), según la datación estimada por la serie estratigráfica.

En días sucesivos de excavación fue apareciendo más material: cinco vértebras de la cola caudal de un mismo ejemplar: un dinosaurio herbívoro saurópodo u ornitópodo de enormes proporciones; cinco dientes con raíz de un dinosaurio ornitópodo; y dos dientes de un ejemplar terópodo espinosaurio carnívoro (una especie de lagarto gigante con espinas).

Entre los hallazgos aportados por el yacimiento en pocos días de excavación, también destaca el colmillo perfectamente conservado de una especie de cocodrilo de unos dos metros de longitud, que demuestra la presencia de animales representativos de la cadena alimenticia al completo. Fuente.heraldo.es

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Intermineral
XXIII Feria de Minerales, Fósiles y Gemas
Zaragoza 22-23 Noviembre 2008


El dinosaurio más pequeño era un carnívoro con un tamaño menor que el de un gato

La ferocidad animal no es proporcional al tamaño. El último ejemplo de ello viene del hallazgo de unos paleontólogos canadienses, que han descubierto al dinosaurio más pequeño, pero no por ello inofensivo, de los conocidos hasta el momento en Norteamérica: el Hesperonychus, un carnívoro menor que un gato, que coexistió en la era del Cretácico con el gigante Tiranosaurus Rex .

Sus restos fosilizados fueron encontrados en 1982 en varios lugares de de Norteamérica. Pero hasta ahora se creía que pertenecían a dinosaurios jóvenes debido a su pequeño tamaño.

"Pero cuando analizamos la pelvis comprobamos que los huesos de la cadera estaban fusionados, algo que sólo es posible cuando un animal ha completado su crecimiento", aseguró Nick Longrich, uno de los responsables de la investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

La especie recién descubierta, bautizada como Hesperonychus elizabethae, cazaba y comía todo lo que le permitía su pequeño tamaño. El dinosaurio pesaba unos dos kilos, medía 50 centímetros de alto y se parecía a una versión en miniatura de su pariente el bípedo Velociraptor. Se desplazaba sobre dos patas y tenía garras como cuchillas y una garra en forma de hoz en su segundo dedo. 17.03.2009 efe

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-Los yacimientos de... la rueda en Alcaine y los troncos de Obón
-Imágenes de la exposición de fósiles en Montalbán
-Periodo Cámbrico
-Yacimientos de Murero
-Yacimiento mina de lignito Santa María de Ariño (Teruel)
- La paleobotánica en Teruel

 

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